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Tiendas online

Que su negocio venda sin que usted tenga que responder cada pedido a mano

Su negocio queda abierto y cobrando a toda hora: el cliente ve el precio, elige, paga, y a usted le llega el pedido ya cobrado y con la dirección completa. Se acabó mandar el número de cuenta, esperar el comprobante y preguntar a dónde se envía. El trato con el cliente se queda; lo mecánico se va.

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¿Qué es una tienda online que convierte, en palabras simples?

Una tienda online es su negocio abierto y cobrando a cualquier hora, sin que usted tenga que responder un mensaje. El cliente entra, ve el precio y las tallas que de verdad hay, elige cómo quiere recibirlo, paga con PSE, tarjeta o contra entrega, y a usted le llega el pedido ya cobrado y con la dirección completa. Eso es lo que hacemos: una tienda online pensada para vender, no una vitrina bonita. Vender por internet en Colombia tiene reglas propias. PSE y débito son el 57,2% del valor del comercio electrónico colombiano, buena parte del país todavía prefiere pagar cuando le llega el paquete, y desde agosto de 2025 Instagram y Facebook ya no tienen pago propio adentro. Una tienda online que ignora eso pierde ventas que ya tenía ganadas.

Qué se lleva

Una tienda con el catálogo cargado y ordenado como compra su cliente

No una lista de productos, sino categorías, filtros y fichas que responden lo que la gente pregunta antes de comprar. Tallas, medidas, materiales, cuánto se demora el envío. Cada ficha escrita para que también la encuentre alguien que busca ese producto en Google, no solo quien ya lo conocía a usted.

Un checkout que acepta como paga Colombia

PSE y débito son el 57,2% del valor del comercio electrónico colombiano. Una tienda que solo recibe tarjeta de crédito está dejando plata sobre la mesa. Dejamos configurada la pasarela, con PSE, tarjetas, billeteras y contra entrega donde tenga sentido, y el pago hecho en el menor número de pasos posible.

Envíos y despacho con reglas claras

El costo del envío es la primera causa de carrito abandonado: el 40% de la gente se va por eso. Definimos tarifas por ciudad, umbral de envío gratis, retiro en tienda y contra entrega, y dejamos el costo visible temprano, no escondido hasta el último paso.

Inventario, pedidos y clientes conectados a lo que ya usa

Que el stock se descuente solo, que el pedido llegue a quien empaca con la dirección completa, que el cliente reciba la guía sin que nadie la copie y pegue, y que sus contactos queden en un solo lugar y no repartidos entre tres celulares.

Un tablero para saber qué está empujando el margen

Medición de conversión de verdad, no solo visitas. Cuánta gente entra, cuánta agrega al carrito, cuánta paga y en qué paso se cae. Qué producto, qué canal y qué campaña traen ventas rentables, y cuáles solo traen ruido.

Cómo lo hacemos

  1. Miramos cómo vende hoy, no cómo debería vender

    Revisamos con usted los pedidos del último mes. Qué se vende, qué preguntan siempre antes de comprar, dónde se cae la conversación, cuánto le cuesta despachar y qué se devuelve. De ahí sale la tienda, no de una plantilla.

  2. Armamos el catálogo y le decimos qué falta

    Definimos categorías, variantes, precios y fichas. En este paso siempre aparece la misma verdad incómoda: faltan fotos y faltan descripciones. Le entregamos la lista exacta de lo que hay que producir, con el orden en que conviene hacerlo.

  3. Montamos pago y envío como paga y recibe la gente aquí

    Pasarela conectada y probada con transacciones reales, PSE incluido, compra sin obligar a crear cuenta, tarifas de envío por ciudad y contra entrega donde el producto lo aguante. Probamos el flujo completo desde un celular antes de abrir.

  4. Conectamos la tienda con la operación

    Inventario, facturación, WhatsApp y base de clientes. El objetivo es que un pedido entre una sola vez y no haya que volver a escribirlo en ningún lado. Ahí es donde deja de irse el tiempo de su equipo.

  5. Medimos, corregimos el embudo y volvemos

    Después de abrir, el trabajo real empieza. Cada mes miramos dónde se está cayendo la gente, probamos un cambio a la vez y dejamos lo que funcionó. Una tienda no se entrega, se opera.

¿Esto es para su empresa?

Si se reconoce en alguna de estas situaciones, sí.

  • Hoy cierra cada pedido a mano por Instagram o por WhatsApp. Con la tienda manda un solo enlace que ya cobra, ya calcula el envío y ya pide la dirección, y usted recibe el pedido completo.
  • Desde agosto de 2025 Instagram y Facebook ya no tienen pago propio adentro, y sus publicaciones se quedan en la conversación. Con tienda propia esa conversación termina en una compra cerrada, en un sitio que es suyo.
  • Le llega gente a la tienda y una parte se va antes de pagar. Ordenando el envío, el registro y las formas de pago, más de esas visitas terminan en venta y usted ve en qué paso se está cayendo cada una.
  • Cambiar precios, agregar tallas o quitar lo agotado le toma horas. En la tienda esos cambios se hacen en minutos y quedan al día en todo el catálogo.
  • El inventario del local, el de las redes y el de la página van cada uno por su lado. Con todo conectado, lo que se vende se descuenta solo y usted ofrece únicamente lo que sí tiene.
  • Quiere saber qué producto y qué canal le están dejando ganancia de verdad. El tablero de la tienda le muestra cuánto deja cada producto y de dónde vienen los clientes que sí compran.

Lo que no le vamos a prometer

  • Una tienda no vende sola si nadie sabe que existe. Publicar la página no genera visitas. Si hoy toda su demanda viene de Instagram, la tienda ordena y multiplica esa venta, pero necesita seguir trayendo gente con contenido, pauta, posicionamiento o su base de clientes actual. Si nadie lo busca todavía, el trabajo empieza por generar demanda, no por montar el carrito.
  • Las fotos y las descripciones las tiene que dar usted, y ese es el cuello de botella real en casi todos los proyectos. Podemos definir el estándar, ordenar el catálogo y escribir las fichas, pero nadie puede fotografiar un producto que no existe todavía. Los proyectos que se demoran no se demoran por el desarrollo, se demoran esperando el material.
  • Migrar de plataforma cuesta plata y cuesta tiempo. Si ya tiene tienda en otro lado hay que mover productos, clientes, historial de pedidos, URLs y reseñas, y siempre queda algo que no se puede trasladar igual. Se lo decimos antes, con el número. A veces la respuesta honesta es arreglar lo que tiene en lugar de mudarse.
  • No controlamos la pasarela ni la transportadora. La aprobación del comercio, las comisiones por transacción, los tiempos de desembolso y la cobertura de contra entrega los define cada proveedor. Los dejamos configurados y probados, pero si un banco se demora en aprobar, ese tiempo no depende de nosotros.
  • Una tienda mejora la conversión, no arregla el precio ni el producto. El comercio electrónico colombiano está creciendo en cantidad de pedidos, cerca de un 19,9% más transacciones, pero con el ticket promedio cayendo 7,3% en términos nominales. Se compra más veces y más barato. Si su margen ya venía ajustado, ese es un problema de negocio y hay que resolverlo aparte.

Qué cambió cuando Instagram y Facebook dejaron de cobrar

Durante años, decenas de negocios en Bucaramanga armaron toda su venta dentro de una red social. La foto en el feed, la pregunta por interno, el precio por mensaje, el número de cuenta, el comprobante, la dirección. Funcionaba porque la plataforma parecía suficiente. En agosto de 2025 Meta eliminó el pago nativo de Instagram y Facebook, y esa venta se quedó sin un lugar donde cerrarse. El interés sigue naciendo ahí, pero el cierre tiene que ocurrir en un sitio que sea suyo.

El botón, de todas formas, era lo de menos. Vender por mensajes directos tiene un techo que no se corre con más disciplina: cada pedido consume minutos de una persona. Su negocio no crece más de lo que aguante quien contesta el celular, y el día que esa persona se enferma o sale a almorzar, la tienda cierra. Nada de eso aparece en un informe. Aparece en el pedido que se perdió porque nadie respondió a tiempo.

Los números del mercado empujan en la misma dirección. El comercio electrónico colombiano viene creciendo cerca de un 19,9% en cantidad de transacciones, mientras el ticket promedio cae alrededor de 7,3% en términos nominales. Es decir: más pedidos, cada uno más pequeño. Ese es exactamente el escenario que ahoga a un negocio que atiende a mano, porque el costo de gestionar un pedido no baja aunque el pedido valga menos. En Santander, donde según la Cámara de Comercio hay más de 5.100 empresas de confecciones y cerca de 2.700 de calzado, eso se siente todos los días.

Y cuando la tienda ya existe, la plata se pierde en detalles que parecen menores. El 40% de la gente abandona el carrito porque el envío le salió caro o se lo mostraron tarde. El 22% se va cuando lo obligan a crear una cuenta para comprar. El 17% desconfía de una pasarela que no reconoce. Ninguno de esos tres se soluciona con un diseño más bonito. Se solucionan decidiendo bien el envío, el registro y el pago, que es donde de verdad se gana o se pierde la venta.

Preguntas frecuentes

¿Shopify, WooCommerce o algo hecho a la medida?

Depende del tamaño del catálogo, de con qué se tenga que conectar y de quién va a operar la tienda todos los días. Una marca con cincuenta referencias y una persona manejándola no necesita lo mismo que un negocio con tres bodegas. Lo decidimos después de mirar su operación, no antes, y le explicamos qué cuesta cada camino en mensualidad y en dependencia.

¿Puedo seguir vendiendo por WhatsApp e Instagram?

Sí, y debería. La tienda no reemplaza la conversación, la descarga. Usted sigue atendiendo por WhatsApp, pero en vez de mandar precio, foto, número de cuenta y esperar el comprobante, manda un enlace que ya cobra, ya calcula el envío y ya pide la dirección. La atención se queda para lo que de verdad necesita una persona.

¿Necesito tener empresa para poder cobrar en línea?

Las pasarelas de pago en Colombia piden documentación del comercio y hacen una validación antes de habilitar el cobro. Los requisitos exactos los define cada proveedor y cambian. Le decimos qué le van a pedir, le ayudamos a preparar la documentación y hacemos la integración, pero la aprobación la da la pasarela.

¿Sirve el pago contra entrega o es un dolor de cabeza?

Sirve, y en varias categorías es lo que destraba la primera compra de un cliente que no lo conoce. También trae devoluciones, paquetes rechazados y plata inmovilizada. Lo recomendamos por producto y por ciudad, no para todo el catálogo, y le dejamos la medición para que vea si le está costando más de lo que le trae.

¿Cuánto se demora en estar vendiendo?

El montaje técnico de una tienda de catálogo mediano se hace en semanas. Lo que estira el calendario es el material: fotos, descripciones, precios definitivos y decisiones de envío. Si usted ya tiene el catálogo listo, la tienda abre rápido. Si no, arrancamos por ahí y se lo decimos desde la primera reunión.

¿Ustedes ya han hecho esto o soy el conejillo de indias?

Operamos Be.Fit, una marca propia de ropa deportiva en Bucaramanga que vende en befitcol.com, en producción y cobrando con Wompi. Todo lo que le contamos sobre pasarelas, tallas, inventario, envíos y devoluciones lo aprendimos despachando pedidos reales, no leyendo un manual.

Suele ir junto con

El primer paso es entender qué está buscando su cliente hoy y quién se lo está llevando.

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